¿QUÉ ES LA ISLA DE CALOR URBANA?

Poco a poco se va acercando las estaciones más cálidas del año y, como consecuencia, empezaremos a hablar del efecto isla de calor urbana (ICU). Un fenómeno que quizá no conozcan por su término técnico muchos habitantes de las principales ciudades de nuestro país, pero que desde luego padecen especialmente en la época en la que las temperaturas empiezan a ascender.


¿En qué consiste el efecto isla de calor urbana?

La "isla de calor urbana" es un fenómeno de origen térmico que se produce en áreas urbanas y que consiste en que existe una temperatura diferente, que tiende a ser más elevada especialmente durante la noche, en el centro de las ciudades -donde se suele producir una edificación masiva- que en las áreas de alrededor, como extrarradios o zonas rurales.

Los expertos atribuyen este fenómeno a diversos factores, entre ellos:

  • Existen numerosos elementos que desprenden calor en el centro de las ciudades. Los sistemas de climatización, los coches, las luces... especialmente concentrados en los núcleos urbanos, calientan el aire de los centros urbanos mucho más que en las afueras.
  • Los materiales que se utilizan para construir en las ciudades (asfalto, cemento, etc.) lo favorecen. Por la noche estos materiales se desprenden muy lentamente de calor que captan durante el día, lo que aumenta las temperaturas nocturnas. Algo que no sucede en las áreas más rurales que rodean las ciudades, donde abunda la tierra que tiene la capacidad de perder el calor más rápidamente.

Afecta a la climatización de los edificios

Según los investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), el impacto que la isla de calor urbana ejerce sobre algunas tipologías de viviendas puede llegar a duplicar la demanda estimada de refrigeración. De ahí la importancia de contar con el asesoramiento de expertos en instalaciones térmicas y eficiencia energética que sepan ofrecer soluciones en función de las necesidades específicas de cada instalación y edificio.

Los investigadores de la UPM consideran que a la hora de evaluar energéticamente las edificaciones, los principales softwares de simulación energética no tienen en cuenta la islas de calor urbanas, ya que utilizan los mismos datos climáticos para zonas no rurales como para zonas rurales, sin tener en cuenta la morfología urbana. "Este hecho nos lleva, por un lado, a justificar la necesidad de incluir en los archivos climáticos utilizados en los programas de simulación un modelo dinámico de la isla de calor urbana, y también a caracterizar térmicamente esta en función de la morfología urbana de Madrid", explican.

Otro estudio llevado a cabo por la firma internacional Arup en cinco grandes ciudades (Londres, Berlín, Melbourne, Hong Kong y Los Ángeles) muestra la posibilidad de utilizar envolventes vegetales en los edificios para mejorar las ciudades y la calidad de vida de los habitantes, neutralizando el efecto isla de calor. "Se trata de una oportunidad única para replantearnos cómo las urbes pueden mejorar las infraestructuras verdes y, al mismo tiempo, minimizar el consumo de energía", explican.

Está demostrado que las envolventes vegetales en edificios pueden ayudar a reducir el efecto isla de calor, así como mejorar tanto la acústica como la calidad del agua. Pueden gestionar el agua de lluvia, crear hábitats de agricultura urbana, dar mayor longevidad a las cubiertas y mejorar el bienestar social a través del diseño basado en la conexión del ser humano con la naturaleza, integrándola en las construcciones.

FUENTE: EPM, EXCELSIOR.